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Parábolas de Santa Teresa

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Santa Teresa

Esta  obra es un fruto del Cuarto Centenario de la muerte de Santa Teresa de Jesús.

Cuando se comenzó a hacer ambiente para su celebración, Alejandro Bermúdez, director de Caret Films y empedernido lector de la Santa, pensó que en sus Obras había un material precioso y abundante para llevar al campo de la imagen, una obra, por otra parte, que no se había abordado nunca en profundidad.

Con la colaboración de Alberto Barrientos, director de la Editorial de Espiritualidad, que se encargó de la selección y articulación de los textos teresianos, comenzó a prepararse el material, tanto literario como fotográfico.

Como asesor y colaborador gráfico entró a formar parte del equipo Lamberto Parral, técnico en medios audiovisuales.

Ha sido un trabajo largo y minucioso. Todo se ha hecho en equipo y todo se ha discutido en largas y frecuentes reuniones, durante año y medio.

El resultado de este trabajo es esta obra ágil, original, novedosa y atrayente que viene a enriquecer la bibliografía teresiana.

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100. ESTA CARCEL Y ESTOS HIERROS

(Deseos de ver a Dios)

Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!,
¡qué duros estos destierros,

esta cárcel, estos hierros,
en que el alma está metida!

Solo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

Solo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.
Muerte, do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

(Poesías, 1)

¡QUE LARGOS ESTOS DESTIERROS!

(Deseos de morir)

¿Qué sentirán estas almas de ver que podrían carecer de tan gran bien? Esto les hace andar más cuidadosas y procurar sacar fuerzas de flaqueza, para no dejar cosa que se les pueda ofrecer, para más agradar a Dios, por culpa suya.

Mientras más favorecidas de Su Majestad andan más acobardadas y temerosas de sí; y como en estas grandezas suyas han conocido más sus miserias y se les hacen más graves sus pecados, andan muchas veces que no osan alzar los ojos, como el publicano; otras, con deseos de acabar la vida por verse en seguridad, aunque luego tornan con el amor que le tienen, a querer vivir para servirle… y fian todo lo que les toca de su misericordia.

Algunas veces las muchas mercedes las hacen andar más aniquiladas, que temen que, como una nao que va muy demasiado de cargada se va a lo hondo, no les acaezca así.

Yo os digo… que no les falta cruz… sino pasan presto, como una ola algunas tempestades y torna la bonanza; que la presencia que traen del Señor les hace que luego se les olvide todo.

(7M 3,14-15)

98. COMO EL CIERVO HERIDO

(Efectos del matrimonio espiritual)

Estos efectos, con todos los demás que hemos dicho, que sean buenos,en los grados de oración… da Dios cuando llega el alma a sí…

Aquí se le dan las aguas a esta cierva que va herida, en abundancia; aquí halla la paloma, que envió Noé a ver si era acabada la tempestad, la oliva, por señal que ha hallado tierra firme dentro, en las aguas y tempestades de este mundo…

¡Dios mío, pues veis lo que nos importa, haced que quieran los cristianos buscarla, y a los que la habéis dado no se la quitéis, por vuestra misericordia; que, en fin, hasta que les déis la verdadera [paz], y las llevéis adonde no se puede acabar, siempre se ha de vivir con temor… No porque ésta no lo es, sino porque se podría tornar la guerra primera, si nosotros nos apartásemos de Dios!            (7M 3,13)

97. CABE LAS CORRIENTES DE AGUA

(Frutos del matrimonio espiritual)

En metiendo el Señor al alma en esta morada suya, que es el centro de la misma alma… llegando el alma a hacerla Dios esta merced… anda con mucho más temor que antes en guardarse de cualquier pequeña ofensa de Dios y con grandes deseos de servirle… y con ordinaria pena y confusión de ver lo poco que puede hacer y lo mucho que está obligada, que no es pequeña cruz, sino harto gran penitencia, porque el hacer penitencia este alma, mientras más grande le es mayor deleite…

Y todo le debe venir de la raíz adonde está plantada; que así como el árbol, que está cabe las corrientes de las aguas, está más fresco y da más fruto, ¿qué hay de maravillar de deseos que tenga esta alma, pues el verdadero espíritu de ella está hecho uno con el agua celestial?   (7M 2,9)

96. MATRIMONIO  ESPIRITUAL

Queda el espíritu del alma hecho una cosa con Dios, que como es también espíritu, ha querido Su Majestad mostrar el amor que nos tiene en dar a entender a algunas personas hasta dónde llega… porque de tal manera ha querido juntarse con la criatura que, así como los que ya no pueden apartarse, no se quiere apartar El de ella.

Es como cayendo agua del cielo en un río o fuente, adonde queda hecho todo agua, que no podrán ya dividir ni apartar cuál es el agua del río, o la que cayó del cielo; o como si un arroyico pequeño entra en el mar; no habrá remedio de apartarse; o como si en  una pieza estuviesen dos ventanas por donde entrase gran luz; aunque entra dividida, se hace todo una luz…

Dice San Pablo: Para mí vivir es Cristo y morir ganancia. Así me parece puede decir aquí el alma, porque es adonde la mariposilla muere, y con grandísimo gozo, porque su vida es y Cristo.           (7M 2,3-4)

95. DOS VELAS Y UNA SOLA LLAMA

(Unión del alma con Dios)

Unión es juntarse dos cosas en una; en fin, se pueden apartar y quedan cada cosa por sí, como vemos ordinariamente; que pasa de presto esta merced del Señor y después se queda el alma sin aquella compañía, digo de manera que lo entienda…

Digamos que sea la unión, como si dos velas de cera se juntasen tan en extremo que toda la luz fuese una, o que el pábilo y la luz y la cera es todo uno; mas después bien se puede apartar la una vela de la otra y quedan en dos velas, o el pábilo de la cera. (7M 2,4)

94. COMO EL SOL IRRADIANDO SOBRE LA TIERRA

(Vuelos del espíritu)

Muchas veces he pensado si, como el sol estándose en el cielo, que sus rayos tienen tanta fuerza que, no mudándose él de allí, de presto llegan acá, si el alma y el espíritu, que son una misma cosa, como lo es el sol y sus rayos, puede, quedándose ella en su puesto, con la fuerza del calor que le viene del verdadero Sol de Justicia, alguna parte superior salir sobre sí misma…

Lo que es verdad es que, con la presteza que sale la pelota de un arcabuz cuando le ponen el fuego, se levanta en lo interior un vuelo -que yo no sé otro nombre que le poner- que, aunque no hace ruido, hace movimiento tan claro que no puede ser antojo en ninguna manera… y cuando torna a sentirse en sí es con tan grandes ganancias y teniendo en tan poco todas las cosas de la tierra, en comparación de las que ha visto, que le parecen basura, y desde allí adelante vive en ella con harta pena…

Parece que le ha querido el Señor mostrar algo de la tierra adonde ha de ir… para que pase los trabajos de este camino tan trabajoso, sabiendo a dónde ha de ir a descansar.  (6M 5,9)

93. COMO UNA BARQUILLA EN EL MAR

(Vuelos del espíritu)

Muy de presto, algunas veces, se siente algún movimiento tan acelerado del alma, que parece es arrebatado el espíritu con una velocidad que pone harto temor…

No parece sino que aquel pilar de agua… que con tanta suavidad y mansedumbre… se henchía, aquí desató Dios -que detiene los manantiales de las aguas y no deja salir la mar de sus términos- los manantiales por donde venía a este pilar del agua; y con un impetu grande se levanta una ola tan poderosa que sube a lo alto esta navecica de nuestra alma.

Y así como no puede una nave, ni es poderoso el piloto ni todos los que la gobiernan, para que las olas, si vienen con furia, la dejen estar adonde quieren, muy menos puede lo interior del alma detenerse en donde quiere, ni hacer que sus sentidos y potencias hagan más de lo que les tienen mandado, que de lo exterior no se hace aquí caso de ello.

Es cierto… que solo irlo escribiendo me voy espantando de cómo se muestra aquí el gran poder de este gran Rey y Emperador…Tengo para mí que si los que andan perdidos por el mundo se les descubriese Su Majestad, que aunque no fuera por amor, por miedo no le osarían ofender.   (6M 5,3-4)

92. DESPOSORIO ESPIRITUAL

Ya tendréis oído muchas veces que se desposa Dios con las almas espirituales… Y, aunque sea grosera comparación, yo no hallo otra que más pueda dar a entender lo que pretendo que el sacramento del matrimonio; porque aunque de diferente manera, porque en esto que tratamos jamás hay cosa que no sea espiritual… sabe el Señor darlas muy bien a sentir.

Como por acá, cuando se han de desposar dos, se trata si son conformes y que el uno y el otro quieran… así acá, presupuesto que el concierto está ya hecho y que esta alma está muy bien informada cuán bien le está, y determinada a hacer en todo la voluntad de su Esposo… Y Su Majestad…lo está de ella y así hace esta misericordia…

Allí no hay más dar y tomar, sino un ver el alma por una manera secreta quién es este Esposo que ha de tomar…De sola aquella vista la deja más digna de que se vengan a dar las manos… porque queda el alma tan enamorada que hace de su parte lo que puede para que no se desconcierte este divino desposorio… (5M 4,3-4)

91. ECHA LA SIMIENTE Y MUERE

(Necesidad de ir adelante en el servicio de Dios)

Tornemos a nuestra mariposica y veamos algo de lo que Dios da en este estado. Siempre se entiende que ha de procurar ir adelante en el servicio de nuestro Señor y en el conocimiento propio; que, si no hace más que recibir esta merced y, como cosa ya segura descuidase en su vida y tuerce el camino del cielo que son los mandamientos, acaecerle ha lo que a la que sale del gusano; que echa la simiente, para que produzcan otras, y ella queda muerta para siempre.

Digo que echa la simiente porque tengo para mí que quiere Dios que no sea dada en balde una merced tan grande, sino que, ya que no se aproveche de ella para sí, aproveche a otros. Porque, como queda con estos deseos de virtudes… siempre hace provecho a otras almas y de su calor les pega calor…

¡Cuántos debe haber que los llama el Señor al apostolado, como a Judas, comunicando con ellos; y los llama para hacer reyes, como a Saul, y después, por su culpa, se pierden! (5M 3,1-2)

90.  COMO CERA BLANDA

(El alma transformada está dispuesta para que Dios se imprima en ella)

Como el alma ya se entrega en sus manos, y el gran amor la tiene tan rendida que no sabe ni quiere sino que haga Dios lo que quisiere de ella…, quiere Dios que, sin que ella entienda cómo, salga de allí sellada con su sello; porque verdaderamente el alma allí no hace más que la cera cuando imprime otro el sello; que la cera no se le imprime a sí, sólo está dispuesta, digo blanda; y aun para esta disposición tampoco se ablanda ella, sino que se está queda y lo consiente.

¡Oh, bondad de Dios, que todo ha de ser a vuestra costa! Sólo queréis nuestra voluntad y que no haya impedimento en la cera.   (5M 2,12)

89. ¿COMO ANDAR PASO A PASO, PUDIENDO VOLAR?

Ver el desasosiego de esta mariposa, con no haber estado más quieta y sosegada en su vida, es cosa para alabar a Dios; y es que no sabe adonde posar y hacer su asiento; que, como le ha tenido tal, todo lo que ve en la tierrra le descontenta, en especial cuando son muchas las veces que la da Dios de este vino…

Ya no tiene en nada las obras que hacía siendo gusano, que era poco a poco tejer el capucho. Hanle nacido alas. ¿Cómo se ha de contentar, pudiendo volar, de andar paso a paso? Todo se le hace poco cuanto puede hacer por Dios, según son sus deseos.

No tiene en mucho lo que pasaron los santos, entendiendo ya por experiencia cómo ayuda el Señor y transforma un alma, que no parece ella ni su figura…

Todo le cansa, porque ha probado que el verdadero descanso no le pueden dar las criaturas. (5M 2,8)

88. UNA MARIPOSA BLANCA

(Muerto el hombre viejo nace el nuevo transformado)

Pues veamos qué se hace este gusano, que es para lo que he dicho todo lo demás; que cuando está en la oración, bien muerto está el mundo y sale una mariposica blanca.

¡Oh, grandeza de Dios, y cúal sale un alma de aquí, de haber estado un poquito metida en la grandeza de Dios y tan junta con El…!

Yo os digo de verdad que la misma alma no se conoce a sí; porque, mirad la diferencia que hay de un gusano feo a una mariposica blanca, que la misma hay acá.

No sabe de dónde pudo merecer tanto bien; de dónde le pudo venir, quise decir, que bien sabe que no le merece. Vease con un deseo de alabar al Señor, que se querría deshacer, y de morir por El mil muertes… (5M 2,7)

87. CAPULLOS DE SEDA

(Comienza a transformarse en Cristo)

Creciendo este gusano…comienza a labrar la seda y edificar la casa adonde ha de morir.

Esta casa querría dar a entender aquí que es Cristo, pues véis aquí lo que podemos hacer con el favor de Dios: que Su Majestad mismo sea nuestra morada…labrándola nosotras.

Parece que quiero decir que podemos quitar y poner en Dios, pues digo que El es la morada y la podemos nosotras fabricar para meternos en ella.

¡Y cómo si podemos! No quitar de Dios ni poner, sino quitar de nosotros y poner, como hacen estos gusanitos, que no habremos acabado de hacer en esto todo lo que podemos, cuando este trabajillo, que no es nada, junte Dios con su grandeza y lo dé tan gran valor que el mismo Señor sea el premio de esta obra; y así como ha sido el que ha puesto la mayor costa, así quiere juntar nuestros trabajillos con las grandes que padeció su Majestad y que todo sea una cosa.       (5M 2,4-5)

86. GUSANOS DE SEDA

(Nace con el calor del Espiritu Santo)

Ya habréis oído cómo se cría la seda, que sólo El pudo hacer semejante invención, y cómo de una simiente, que dicen que es manera de granos de pimienta pequeños, con el calor,en comenzando a haber hoja en los morales, comienza esta simiente a vivir; que hasta que hay este mantenimiento de que se sustentan se está muerta; y con las hojas del moral se crían, hasta que despúes de grandes les ponen unas ramillas y allí con las boquillas van de sí mismos hilando la seda y hacen unos capuchillos muy apretados, adonde se cierran y acaba este gusano, que es grande y feo, y sale del mismo capucho una mariposa blanca y muy graciosa.

Comienza a tener vida este gusano cuando, con la calor del Espiritu Santo, se comienza a aprovechar del auxilio general que a todos nos da Dios; y cuando comienza a aprovecharse de los remedios que dejó en su Iglesia, así de continuar las confesiones como con buenas lecturas y sermones, que es el remedio que un alma, que está muerta en su descuido y pecados y metida en ocasiones, puede tener.

Entonces comienza a vivir y vase sustentando en esto y en buenas meditaciones hasta que está crecida… ( 5M 2,2-3)

85. COMO UN PEBETERO

(Efectos de la oración de quietud)

Como comienza a producir aquella agua celestial de este manantial que digo de lo profundo de nosotros, parece que se va dilatando y ensanchando todo nuestro interior y produciendo unos bienes que no se pueden decir, ni aun el alma sabe entender qué es lo que se da allí.

Entiende una fragancia, como si en aquel hondón interior estuviese un brasero, adonde se echasen olorosos perfumes; ni se ve la lumbre ni dónde está; mas el calor y humo oloroso penetra toda el alma, y aun hartas veces… participa el cuerpo.

Mirad, entendedme, que ni se siente calor ni se huele olor, que más delicada cosa es que estas cosas, sino para dároslo a entender… (4M 2,6)

84. COMO UN GRAN FUEGO

(La misma idea)

Parece también el impetu de amor como un fuego que es grande y, para no se aplaque, es menester haya siempre qué quemar. Así son las almas que digo. Querrían traer leña para que no cesace este fuego. Yo soy tal que aun con pajas que pudiese echar en él me contentaría, y así me acaece algunas y muchas veces; unas me río y otras me fatigo mucho.

El movimiento interior me incita a que sirva en algo, de que no soy para más; en poner ramitos y flores a imágenes; en barrer; en poner un oratorio; en unas cositas tan bajas que me hacía confusión. Si hacía algo de penitencia, todo poco y de manera que, a no tomar el Señor la voluntad, veía yo era sin ningún tomo, y yo misma burlaba de mí.

Pues no tienen poco trabajo, a almas que da Dios… este fuego de amor suyo en abundancia, faltar fuerzas corporales para hacer algo por El. Es una pena bien grande; porque, como le faltan fuerzas para echar alguna leña en este fuego y ella muere porque no se mate, paréceme que ella entre si se consume y hace cenizas, y se deshace en lágrimas y se quema, y es harto tormento, aunque es sabroso. (V 30,20 y 39,23)

83. COMO UNAS FUENTECICAS

(Grandes impetus de amor)

Esto tienen los grandes impetus de amor… Es como unas fontecitas, que no he visto manar, que nunca cesa de hacer movimiento el arena hacia arriba. Al natural me parece este ejemplo o comparación de las almas que allí llegan.

Siempre está bullendo el amor y pensando qué hará; no cabe en sí, como en la tierra parece no cabe aquel agua, sino que la hecha de sí con el amor que tiene; ya le tiene a ella empapada en sí; querría bebiesen los otros, pues a ella no la hace falta, para que la ayudasen a alabar a Dios.

¡Oh, qué de veces me acuerdo del agua viva que dijo el Señor a la Samaritana!… Así soy muy aficionada a aquel evangelio. Y es así cierto, que sin entender como ahora este bien, desde muy niña lo era y suplicaba al Señor me diese de aquel agua, y la tenía dibujada adonde estaba siempre, con este letrero, cuando el Señor llegó al pozo: Señor, dame de beber. (V 30,19y 31,25)

82. CUANDO NOS CIEGA SU LUZ

(Efectos del arrobamiento)

Aquí no sólo las telarañas ve de su alma y las faltas grandes, sino un polvito que haya, por pequeño que sea, porque el sol está muy claro. Y así, por mucho que trabaje un alma en perfeccionarse, si de veras la coge este sol, toda se ve muy turbia.

Es como el agua que está en un vaso, que si no le da el sol, está muy claro; si da en él, vese que está todo lleno de motas.

Al pie de la letra es esta comparación. Antes de estar el alma en éxtasis parécele que trae cuidado de no ofender a Dios y que, conforme a sus fuerzas, hace lo que puede; mas llegada aqui,que le da este sol de justicia, que la hace abrir los ojos, ve tantas motas que los querría tornar a cerrar; porque aún no es tan hija de esta águila caudalosa que pueda mirar este sol de hito en hito; mas por poco que los tenga abiertos vese turbia.

Aquí se gana la verdadera humildad, para no se la dar nada de decir bienes de sí, ni que lo digan otros. Reparte el Señor del huerto la fruta y no ella, y así no se le pega nada a las manos; todo el bien que tiene va guiado a Dios. (V 20,28-29)

81. TIEMPO DE VOLAR

(Arrobamientos)

Después que [el alma] torna en sí, si ha sido grande el arrobamiento, acaece un día o dos andar tan absortas las potencias, o como embobecida el alma, que no parece anda en sí.

Aquí es la pena de haber de tornar a vivir; aquí le nacieron las alas para bien volar; ya se le ha caído el pelo malo; aquí se levanta ya del todo la bandera de Cristo…

Hele aquí el hortelano hecho alcaide; no quiere hacer cosa sino la voluntad del Señor; ni serlo él de sí, ni de nada, ni de un pero de esta huerta…; que de aquí adelante no quiere cosa propia, sino que se haga Su Majestad todo conforme a su gloria y a su voluntad…

Es vuelo que da el espíritu para levantarse de todo lo criado, y de sí mismo el primero; mas es vuelo suave, es vuelo deleitoso, vuelo sin ruido.

¡Qué señorío tiene un alma que el Señor  llega aquí, que lo mire todo sin estar enredada en ello! (v 20,21-24)

80. CUANDO VIENEN LAS LLUVIAS

(Cuarto grado de oración)

Se puede regar con llover mucho, que lo riega el Señor sin trabajo ninguno nuestro, y es muy sin comparación mejor que todo lo que queda dicho…

Hablando de esta agua que viene del cielo, para con su abundancia henchir y hartar todo este huerto de agua, si nunca dejara de darlo el Señor, ya se ve qué descanso tuviera el hortelano. Y a no haber invierno, sino siempre el tiempo templado, nunca faltaran flores y frutas; ya se ve qué deleite tuviera; mas mientras vivimos es imposible; siempre ha de haber cuidado de cuando faltare la una agua procurar la otra…

Si esta tierra está muy cavada con trabajos y persecuciones y murmuraciones y enfermedades -que pocos deben llegar aquí sin esto- y si está mullida con ir muy desasida de propio interés, el agua se embebe tanto que casi nunca se seca; mas si es tierra que aún está en la tierra y con tantas espinas como yo al principio estaba, y aún no quitada de las ocasiones, ni tan agraciada como merece tan gran merced, tórnase la tierra a secar; y si el hortelano se descuida y el Señor por sola su voluntad no torna a querer llover, dad por perdida la huerta. (V 18, 9;19,3)

79. AL BORDE DE LA ACEQUIA

(Tercer grado de oración)

Vengamos ahora a hablar de la tercera agua con que se riega esta huerta, que es agua corriente de rio o de fuente, que se riega muy a menos trabajo, aunque alguno da el caminar el agua. Quiere el Señor aquí ayudar al hortelano, de manera que casi El es el hortelano y el que lo hace todo…

[El alma] está como espantada de ver cómo el Señor hace tan buen hortelano, y no quiere que tome él trabajo ninguno, sino que se deleite en comenzar a oler las flores. Que en una llegada de éstas, como es tal el hortelano -en fin criador del agua- dala sin medida; y lo que la pobre del alma, con trabajo por ventura de veinte años de cansar el entendimiento, no ha podido acaudalar, hácelo este hortelano celestial en un punto; y crece la fruta y madúrala de manera que se puede sustentar de su huerto, queriéndolo el Señor.

Las virtudes quedan ahora más fuertes que en la oración de quietud pasada; porque se ve otra y no sabe cómo.Comienza a obrar grandes cosas el olor que dan de si las flores; que quiere el Señor se abran para que ella vea que tiene virtudes, aunque ve muy bien que no las podía ella, ni ha podido ganar muchos años, y que en aquello poquito el celestial hortelano se las dio. Aquí, es muy mayor la humildad y más profunda que el alma queda, que en el pasado; porque ve más claro que poco ni mucho hizo, sino consentir que la hiciese el Señor mercedes y abrazarlas la voluntad.

78. SON COMO UNAS PALOMAS

(La memoria y el entendimiento)

Esto [la oración sobrenatural] es un recoger las potencias dentro de sí para gozar de aquel contento con más gusto; mas no se pierden ni se duermen; sola la voluntad se ocupa…

Las otras dos potencias ayudan a la voluntad para que vaya haciéndose hábil para gozar tanto bien; aunque algunas veces, aun estando unida la voluntad acaece desayunar harto…

Son entonces como unas palomas que no se contentan con el cebo que les da el dueño del palomar sin trabajarlo ellas, y van a buscar de comer por todas partes, y hállanlo tan mal que se tornan; y así van y vienen a ver si les da la voluntad de lo que goza.

Si el Señor quiere echarles cebo, detiénense, y si no, tornan a buscar. Y deben pensar que hacen a la voluntad provecho; y, a las veces, en querer la memoria o imaginación representarla lo que goza, la dañará.  (V 14,3)

77. SACAR AGUA CON NORIA

(Segundo grado de oración)

Pues ya queda dicho con el trabajo que se riega este vergel, y cuán a fuerza de brazos, sacando el agua del pozo; digamos ahora el segundo modo de sacar el agua, que el Señor del huerto ordenó, para que, con artificio de un torno y arcaduces sacase el hortelano más agua y a menos trabajo, y pudiese descansar sin estar continuo trabajando. Pues este modo aplicado a la oración, que llaman de quietud, es lo que yo ahora quiero tratar.

Aquí se comienza a recoger el alma, toca ya aquí cosa sobrenatural, porque en ninguna manera ella puede ganar aquello por diligencias que haga. Verdad es que parece que algún tiempo se ha cansado en andar el torno y trabajar con el entendimiento y enchídose los arcaduces; mas aquí está el agua más alta, porque la gracia dase más claramente a conocer al alma.

Este agua de grandes bienes y mercedes que el Señor da aquí, hace crecer las virtudes muy más sin comparación que en la oración pasada… Quiere Dios por su grandeza que entienda esta alma que está Su Majestad tan cerca de ella que ya no ha menester enviarle mensajeros, sino hablar ella misma con  El; y no a voces, porque está ya tan cerca que, en meneando los labios, la entiende. (V 14,1-5)

76. SACAR AGUA DEL POZO

(Primer grado de oración)

De los que comienzan a tener oración, podemos decir son los que sacan agua del pozo, que es muy a su trabajo, que han de cansarse en recoger los sentidos; que como están acostumbrados a andar derramados, es harto trabajo. Han menester irse acostumbrando a no se les dar nada de ver ni oir, y aun ponerlo por la obra las horas de oración sino estar en soledad y, apartados, pensar su vida pasada.

Esto es comenzar a sacar agua del pozo; y aun plegue a Dios la quiera tener, mas al menos no queda por nosotros, que ya vamos ha sacarla y hacemos lo que podemos para regar estas flores. Y es Dios tan bueno que, haciendo lo que es en nosotros como buenos hortelanos, sin agua sustenta las flores y hace crecer las virtudes.

Importa mucho que de sequedades, ni de inquietudes y distraimiento en los pensamientos, nadie se apriete ni aflija; porque ya se ve, que si el pozo no mana, que nosotros no podemos poner el agua. Verdad es que no hemos de estar descuidados, para que cuando la haya, sacarla; porque entonces ya quiere Dios por este medio multiplicar las virtudes.  (V 11,9-17)

75. MUCHAS MANERAS DE BEBER

(Cada uno según sus posibilidades)

Como entendió Su Majestad nuestra flaqueza… fue tan grande su misericordia, que a nadie quitó procurase venir a esta fuente de vida a beber… antes públicamente nos llama a voces…

Mas, como es tan bueno, no nos fuerza, antes da de muchas maneras a beber a los que quieren seguir, para que ninguno vaya desconsolado ni muera de sed.

Porque de esta fuente caudalosa salen arroyos, unos grandes y otros pequeños, y algunas veces charquitos para niños, que aquello les basta, y más sería espantarlos ver mucha agua. Estos son los que están en los principios.

Así que no hayáis miedo muráis de sed en este camino; nunca falta agua de consolación tan falto que no se pueda sufrir.  (C 20,1-2)

74. YO OS DARE DE BEBER

(Dios llama a todos sin distinción)

¿Para qué pensáis que he pretendido declarar el fin y mostrar el premio antes de la batalla, con el deciros el bien que trae consigo llegar a beber de esta fuente celestial, de esta agua viva? Para que no os acongojéis del trabajo y contradicción que hay en el camino y vayáis con ánimo y no os canséis.

Porque podrá ser que después de llegadas, que no os falta sino bajaros a beber en la fuente, lo  dejéis todo y perdáis este bien, pensando no tendréis fuerza para llegar a él y que no sois para ello.

Mirad que convida el Señor a todos. Pues es la misma verdad, no hay que dudar. Si no fuera general este convite, no nos llamara el Señor a todos, y aunque los llamara, no dijera: Yo os daré de beber. Pudiera decir: Venid todos que, en fin, no perderéis nada, y los que a mí me pareciere, yo los daré de beber. Mas como dijo sin esta condición, todos, tengo por cierto que todos los que no se quedaren en el camino no les faltará esta agua viva.  (C 19,14-15)

73. COMO ASNILLO QUE PACE

(El alma recibe grandes mercedes sin saber de qué va)

Bien veo que estoy hecha una imperfección, si no es en los deseos y en amar, que en esto bien veo me ha favorecido el Señor para que le pueda en algo servir. Bien me parece a mí que le amo, más las obras me desconsuelan y las muchas imperfecciones que veo en mí.

Otras veces me da una bobería de alma, que ni bien no mal me parece que hago, sino andar al hilo de la gente, como dicen; no con pena, no con gloria, ni la da vida ni muerte, ni placer ni pesar; no parece se siente nada.

Paréceme a mí que anda el alma como un asnillo que pace; que se sustenta porque le dan de comer y come sin sentirlo. Porque el alma en este estado, no debe estar sin comer algunas grandes mercedes de Dios, pues en vida tan miserable no le pesa de vivir y lo pasa con igualdad…

Paréceme ahora a mí como navegar con aire muy sosegado, que se anda mucho sin entender cómo; porque en esotras maneras son tan grandes los efectos, que casi luego ve el alma su mejora, porque luego bullen los deseos y nunca acaba de satisfacerse un alma.  (V 30,17-19)

 ¿Qué te parecen estos pensamientos de Santa Teresa?

¿Qué otros pensamientos de Santa Teresa conoces?

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