Pensamientos de Aristóteles Onassis

En el mundo de los super-millonarios pocos han brillado con tanta fuerza como Aristóteles Onassis. Con una audacia sin límites, espléndido amigo, seductor y temible adversario, supo al mismo tiempo atraer sobre si la admiración y el rechazo. Aristóteles Onassis trató con grandes personalidades de su tiempo y estuvo casado con la viuda del Presidente Kennedy. Estos pensamientos se le atribuyen a él.

 

TAL VEZ

 

Tal vez envejezco demasiado rápido. Pero lucharé para que cada día de mi vida haya valido la pena.

 

Tal vez yo sufro innumerables desilusiones en el correr de mi vida. Pero haré que ellas pierdan importancia, ante los gestos de amor que encuentre.

 

Tal vez yo no tenga fuerzas para realizar todos mis ideales. Pero jamás me consideraré derrotado.

 

Tal vez en algún instante, yo sufra una terrible caida. Pero no quedaré por mucho tiempo, mirando hacia el suelo.

 

Tal vez un día el sol deje de brillar. Pero entonces me iré a bañar a la lluvia.

 

Tal vez un día yo sufra alguna injusticia. Pero jamás asumiré el papel de víctima.

 

Tal vez yo tengo que enfrentar algunos enemigos. Pero tendré humildad para aceptar las manos que se extenderán en dirección mia.

 

Tal vez una de ésas noches frias, yo derramaré muchas lágrimas. Pero no me avergonzaré por ése gesto.

 

Tal vez sea engañado innumerables veces. Pero no dejaré de creer que en algún lugar, alguien merece mi confianza.

 

Tal vez con el tiempo, yo perciba que cometí grandes errores. Pero no desistiré de continuar mi camino.

 

Tal vez con el correr de los años, yo pierda grandes amistades. Pero aprenderé, que aquellos que realmente son mis verdaderos amigos, nunca estarán perdidos.

 

Tal vez algunas personas deseen mal para mí. Pero continuaré plantando la semilla de la fraternidad, por donde quiera que yo pase.

 

Tal vez yo quede triste al concluir que no consigo seguír el ritmo de la música. Pero entonces, trataré que la música siga el compás de mis pasos.

 

Tal vez yo nunca consiga ver un arco iris. Pero aprenderé a diseñar uno, aunque solo sea dentro de mi corazón.

 

Tal vez hoy yo me sienta débil. Pero mañana recomenzaré de nuevo, aún si es de una manera diferente.

 

Tal vez yo no aprenda todas las lecciones necesarias. Pero tendré la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya están grabadas en mi alma.

 

Tal vez yo me deprima por no ser capaz de saber la letra de aquella música. Pero quedaré feliz con las otras capacidades que poseo.

 

Tal vez la voluntad de abandonar todo, se vuelva mi compañera. Pero en vez de huir, correré tras aquello que anhelo.

 

Tal vez yo no tenga motivos para grandes celebraciones. Pero no me dejaré de alegrar con las pequeñas conquistas.

 

Tal vez yo no sea exactamente quien me gustaría ser. Pero pasaré a admirar quien soy. Porque al final sabré que, aún con incontables dudas, soy capaz de construir una vida mejor. Y si aún no me convencí de éso, es porque, como dice aquel dicho: “todavia no llega el fin”…

 

Porque al final no habrá ningún: “tal vez” y si, la certeza de que mi vida valió la pena y que yo lo hice lo mejor que pude…

 

 

¿Podemos decir que nuestra vida vale la pena no sólo en el terreno material, sino a nivel personal?

¿Estamos contentos con nosotros mismos?

Y si no es así, es tiempo de cambio, de reflexión, como sugiere Aristóteles Onassis, todavía estamos aqui para poder hacerlo.

Rectificar es de sabios…

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  • Leonardo

    El gran Onassis.

  • juan salgado campos

    Lo admire por su inteligencia para los negocios, su elegancia personal, una persona que se codeo con los grandes de la epoca. Me encantaba ver fotos de su isla y su yate.